Cuando
me propongo plasmar, organizar y estructurar de manera escrita y a la
vez coherente mi
opinión
sobre el Estado de Bienestar, la situación actual en España y sobre
el modelo social existente en Europa, se me plantean dudas
constantemente, la confusión en mi cabeza aumenta, la complejidad se
me hace inalcanzable, y lo más frustrante es la desmotivación que
me produce. Y todo ello es porque necesito abordar este tema de
manera activa, no sentada en el sofá de casa, resignándome a dar
una mera opinión o crítica más al respecto. No puedo seguir
diciendo, como muchas otras personas dicen, que España está en
crisis, que Europa se nos va de las manos, que hay que pararlo ya...
no puedo. Necesito movimiento, acción, e intervención rápida,
adaptada, y con posibilidad de ser consolidada para que se convierta
en un buen referente apto para las personas, porque es cosa de todos,
es asunto nuestro, es nuestro futuro, lo que nosotros queramos y
decidamos, y siempre de manera autónoma, responsable, y lo más
importante, de manera libre.
El
cansancio se apodera de mí cuando no dejo de ver cómo todo está
dirigido por los intereses de unos pocos, sí, de esos que creen que
tienen poder infinito sobre los demás (a este ritmo lo conseguirán),
de esos que sólo buscan mantenerse en lo alto de la cumbre por
siempre jamás, esos a los que permitimos que lleven las riendas de
asuntos tan importantes como la construcción, establecimiento y
evolución de Sistemas Sociales absurdos, ineficaces, manipuladores,
controladores, que deberían ser nuestros Sistemas Sociales, por el
simple hecho de que somos nosotros quienes formamos parte de ellos y
hacemos posible que sigan adelante. Esos que nos venden un Sistema de
Bienestar, el cual dicen que es magnífico, que tiene como objetivo
fomentar la calidad de vida de los ciudadanos a través de la
creación de empleo, de la oferta de unos servicios públicos como la
educación (pilar básico a través de cual se pueden hacer
virguerías), la sanidad pública (ese desconocido), y los Servicios
Sociales (el gran fantasma). Pero que en realidad el objetivo de el
Sistema de Bienestar que han creado y han destruido, ellos solitos,
existe para poder ilusionarnos, manipularnos, controlarnos y
acomodarnos a él, con el fin de convencernos de que en los momentos
de crisis global, como en el que estamos inmersos ahora mismo, hay
que cambiar, mejorar, y restaurar otros Sistemas Sociales, más
absurdos aún, que dicen son buenos para todos. Y lo peor de todo es
que nos convencen para que sigamos junto a ellos en su “nueva”
andadura. La verdad es que desde hace más de veinte años ese ha
sido uno de los objetivos de la Unión Europea, dejar que grandes e
importantes grupos de personas que se mueven en el mercado tengan voz
y voto en la toma de decisiones de cómo funcionarán las cosas para
todos, aunque sólo tengan en cuenta sus propios intereses, de tal
modo que crean algo en beneficio de todos pero que lo destruyen para
poder lograr sus verdaderos objetivos y sacar provecho y sobrevivir
en él como el supuesto Estado de Bienestar. Y de esta forma están
todos los “poderosos” en el ajo, no sólo hablamos de peces
gordos de Europa y sus países, si no de los que se encuentran
cruzando el charco.
Bendita globalización.
Bendita globalización.
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